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viernes, 14 de octubre de 2011

SI TU SALTAS, YO SALTO

La vida es así. Cuando una persona da todo por ti te asustas. Intentas tirarte a la piscina o más bien bajar lentamente por las escaleras, para que la sensación no sea tan fuerte. Pero entonces decides volver a subir al bordillo, dejando en el agua “algo” que simplemente recordarás durante un tiempo. Pero ese tiempo pasa y sigues pensando en lo que fue. Te asustas y empiezas a imaginar como hubiera sido si te hubieses quedado con esa persona que tanto te quería. Tus paranoias aumentan cuando piensas si realmente quieres a la que hoy tienes a tu lado. Te arrepientes por haber tomado el camino equivocado, por no darte cuenta de lo que tenías, por no haber escuchado sus súplicas para que te quedaras, para que nadarais juntos.
Entonces cuando intentas volver a su lado descubres que ya está en otra piscina junto a otra persona. Y ahí estás tú, cogiendo carrerilla para tirarte sola, sin nadie que pare tu caída y te diga “te quiero”.


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